La
Cura del Descontento en la Iglesia
"Filipenses
4:1-13"
El
descontento es de tal detrimento en las iglesias que puede hasta
llegar a ser causa de división en las iglesias. En la iglesia
de Jerusalén que aparece en las Escrituras, por ejemplo, hubo
un gran descontento debido a una actitud de prejuicios entre sus
miembros. En la iglesia de Corinto, hubo descontento debido a
envidias, celos y actitudes egoístas. En Filipo hubo falta de
reconciliación e insatisfacción en la congregación.
Si
bien es cierto que muchos descontentos ocurren por quejas genuinas,
no es menos cierto que en muchas ocasiones se originan en la mente
carnal y en el alejamiento del verdadero propósito de Dios en
nuestras vidas. Es una condición interior en nosotros lo que
nos lleva a la queja; y muchas veces nuestras expectativas no
realizadas son las que dan orígen a esta insatisfacción.
Desde
una prisión oscura y bajo circunstancias muy difíciles,
Pablo le escribe a los Filipenses y le exhorta a tener gozo. Veámos
algunas exhortaciones puntuales:
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La
salutación: Pablo les recuerda cuánto ama a sus
ovejas antes de amonestarlas. Su amonestación viene de un
corazón preocupado por la salud espiritual de estas.
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La
exhortación: “Estad firmes en el Señor!” El no
estar firme en el Señor provoca descontento y falta de
armonía en el pueblo de Dios.
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La
apelación: Pablo apela a la responsabilidad que los hermanos
tienen a ayudar a otros hermanos a reconciliarse. Las personas
maduras en la fe tienen la responsabilidad de mantener la paz y la
armonía dentro del cuerpo de Cristo.
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Nueva
vez viene la exhortación “Gozaos en el Señor!”
Cuando el creyente no se puede regocijar puede ser indicativo de que
no está en el centro de Su voluntad. Notemos lo indispensable
de la frase “en el Señor”; agarrados de su mano.
La respuesta la encontramos en el Salmo 16:11 “en tu presencia
hay plenitud de gozo y en tu diestra deleites para siempre”.
Debemos encontrar el propósito para nuestras vidas y vivirlo
para estar “en plenitud de gozo”.
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Pablo
nos invita a vivir sin afanes sino mas bien en oración y
acción de gracias, haciendo Su voluntad. Cuando vivimos
enfocados en las fallas de los demás nos sentimos
justificados en nuestros actos pecaminosos.
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El
resultado de hacer todo lo antes dicho será experimentar la
bendición de vivir correctamente, en paz y armonía en
el Señor. O le hacemos el coro a Satanás o le traemos
honor a Dios. Si elegimos el camino de darle honor a Dios con
nuestras vidas, nos evitaremos el peligro de caer en experiencias de
desierto.
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Para
disfrutar de la Paz de Dios que sobrepasa el entendimiento es
necesario pensar en todo lo bueno, todo lo puro, todo lo verdadero..
El contentamiento requiere de una cierta manera
de pensar como patrón de vida. Para disfrutar de la presencia
de Dios tenemos que meditar o pensar correctamente. Dios usa nuestra
mente para llenarnos de deleite; Satanás la usa para
llenarnos de amargura. Frecuentemente el pecado en nosotros es lo
que nos lleva a desarrollar nuestras incorrectas formas de pensar
para poder justificar nuestro pecado.
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Al
final podemos concluir que el descontento es el resultado de
nuestras rebeliones contra la soberanía de Dios, y esa
rebelión solo es destruida por medio de la sumisión
al hacer la voluntad de Dios con plenitud de gozo (Juan15: 11-12).